El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en mujeres en edad reproductiva y, al mismo tiempo, una de las que más confusión ha generado tanto entre pacientes como entre profesionales sanitarios. Ciclos menstruales irregulares, acné, exceso de vello corporal, cambios en la composición corporal, cansancio o caída de cabello son algunas de sus manifestaciones más habituales. Sin embargo, durante décadas, su propio nombre contribuyó a una comprensión incompleta de la enfermedad: al poner el foco en los «ovarios poliquísticos», daba la impresión de tratarse exclusivamente de un problema ginecológico, cuando en realidad afecta a múltiples sistemas del organismo.
En mayo de 2026, un consenso internacional publicado en The Lancet, elaborado con la participación de 56 organizaciones médicas y de pacientes de todo el mundo, propuso sustituir el término síndrome de ovario poliquístico (SOP) por síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP). Este cambio refleja mejor el conocimiento científico actual y reconoce que se trata de una condición hormonal y metabólica compleja, cuyo impacto va mucho más allá de los ovarios.
Aunque la transición será progresiva y durante los próximos años convivirán ambas denominaciones en la práctica clínica y en la literatura científica, el nuevo nombre supone un cambio importante en la forma de entender esta condición.
En este artículo repasamos qué hay detrás de esta nueva denominación, cómo se explica actualmente la fisiopatología del SOP/SOMP y por qué la nutrición constituye uno de los pilares fundamentales de su tratamiento.
¿Por qué el SOP pasa a llamarse SOMP?
El cambio de nomenclatura no responde únicamente a una cuestión terminológica. Es el resultado de varios años de trabajo internacional que incluyeron encuestas a más de 14.000 pacientes y profesionales sanitarios, reuniones de consenso y estudios destinados a valorar el impacto clínico de un nuevo nombre.
Los principales motivos que impulsaron este cambio fueron los siguientes:
El nombre anterior resultaba impreciso
La presencia de ovarios con morfología poliquística en una ecografía no es un requisito imprescindible para establecer el diagnóstico. Del mismo modo, muchas mujeres sin la enfermedad presentan este hallazgo ecográfico sin que ello implique padecer el síndrome.
En otras palabras, ni todas las mujeres con SOP presentan ovarios poliquísticos ni todas las mujeres con ovarios poliquísticos tienen SOP.
Reducía una enfermedad sistémica a un problema ginecológico
El SOP no afecta únicamente a la función ovárica. Se asocia con alteraciones hormonales, metabólicas, dermatológicas, reproductivas y psicológicas, además de aumentar el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, dislipidemia y otros problemas cardiometabólicos a largo plazo.
El antiguo nombre hacía que, con frecuencia, tanto pacientes como profesionales centraran la atención casi exclusivamente en la fertilidad o en la irregularidad menstrual, dejando en un segundo plano otras manifestaciones igualmente importantes.
Favorecía retrasos diagnósticos y malentendidos
Diversos estudios han mostrado que muchas mujeres tardan años en recibir un diagnóstico adecuado y refieren haber recibido información contradictoria sobre su enfermedad.
Además, el término «ovario poliquístico» generaba confusión, ya que muchas pacientes interpretaban erróneamente que presentaban múltiples quistes ováricos, cuando en realidad las estructuras observadas corresponden a pequeños folículos inmaduros y no a quistes en el sentido médico habitual.
¿Qué significa SOMP?
El nuevo término síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) pretende reflejar de forma más fiel la complejidad de esta condición:
- Ovárico, porque la disfunción ovulatoria continúa siendo uno de sus rasgos característicos.
- Metabólico, porque la resistencia a la insulina y las alteraciones metabólicas forman parte del proceso fisiopatológico en un elevado porcentaje de pacientes y condicionan buena parte de las complicaciones a largo plazo.
- Poliendocrino, porque intervienen múltiples ejes hormonales, entre ellos el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, el metabolismo de la insulina y la regulación de los andrógenos, que interactúan entre sí de forma compleja.
Este cambio no modifica los criterios diagnósticos ni el tratamiento de la enfermedad, pero sí ayuda a transmitir una idea más ajustada de lo que realmente representa el síndrome.
Fisiopatología del SOP/SOMP: ¿qué ocurre en el organismo?
El SOP/SOMP no tiene una única causa. Hoy sabemos que se desarrolla por la interacción de factores genéticos, hormonales, metabólicos y ambientales.
Uno de los mecanismos más importantes del SOP/SOMP es la resistencia a la insulina, presente en un porcentaje elevado de mujeres con esta condición. Esto significa que el organismo responde de forma menos eficiente a la acción de la insulina, por lo que el páncreas puede aumentar su producción para compensarlo (hiperinsulinemia). Esta alteración no afecta únicamente al metabolismo de la glucosa, sino que también puede influir en el equilibrio hormonal y en la aparición de algunos de los síntomas asociados al síndrome.
Este exceso de insulina favorece la producción de andrógenos por el ovario y disminuye la síntesis de la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG), aumentando la cantidad de testosterona libre en sangre. Como consecuencia, pueden aparecer síntomas como acné, hirsutismo, alopecia o alteraciones en la ovulación.
Además, muchas mujeres presentan alteraciones en el eje hipotálamo-hipófisis-ovario, lo que contribuye a mantener la irregularidad menstrual y el exceso de andrógenos.
A todo ello se suma una inflamación crónica de bajo grado, relacionada con un mayor riesgo cardiometabólico, y, según investigaciones recientes, posibles alteraciones en la microbiota intestinal que podrían influir en la inflamación y en la sensibilidad a la insulina. Aunque este último campo sigue en estudio, cada vez existe más interés por el papel del eje intestino-metabolismo-hormonas.
En conjunto, estos mecanismos forman un círculo en el que la resistencia a la insulina, el hiperandrogenismo y la inflamación se potencian mutuamente.
¿Por qué la nutrición es tan importante en el SOP/SOMP?
Si convives con SOP/SOMP, es probable que reconozcas alguna de estas situaciones: ciclos que nunca sabes cuándo llegarán, acné que no responde a ningún tratamiento tópico o un cansancio que no mejora por mucho que duermas. Estas manifestaciones no aparecen por casualidad. Están relacionadas con los mecanismos que hemos descrito anteriormente —como la resistencia a la insulina, el exceso de andrógenos o la inflamación de bajo grado— y es precisamente sobre ellos donde la nutrición puede desempeñar un papel fundamental.
Cuando mejora la sensibilidad a la insulina, el organismo necesita producir menos cantidad de esta hormona para cumplir su función. Como hemos visto, unos niveles más bajos de insulina también reducen el estímulo sobre la producción de andrógenos, lo que con el tiempo puede favorecer una mayor regularidad menstrual, una mejoría del acné o una energía más estable a lo largo del día.
Además, reducir la inflamación de bajo grado no solo contribuye a proteger la salud cardiometabólica a largo plazo, sino que también puede asociarse a una mejor sensación general de bienestar.
Sin embargo, esto no significa que exista una forma de alimentarse que funcione igual para todas las mujeres con SOP/SOMP. Cada caso es diferente: los síntomas predominantes, el grado de resistencia a la insulina, las posibles comorbilidades, el estilo de vida y los objetivos personales varían de una mujer a otra. Por ello, las recomendaciones generales rara vez consiguen resultados duraderos.
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¡Muchas gracias por tu visita!
Este artículo se basa en el consenso internacional sobre el cambio de nomenclatura del SOP publicado en The Lancet (2026) y en las guías internacionales más recientes sobre el manejo del síndrome.






